Descripción
La defensa de la vida, el agua y el territorio son procesos de temporalidad larga, de trabajo comunal y de formas de relacionarse de las comunidades con su territorio, respetando los ciclos naturales y la presencia del mundo no humano. Tanto en México como en Canadá, las luchas indígenas representan otro horizonte de existencia, basado en la responsabilidad y la reciprocidad, enfrentando las formas de apropiación aceleradas, depredadoras, de los megaproyectos y de las infraestructuras que –desde una intención extractivista– buscan beneficios en el corto plazo, asociados a procesos de acumulación de capital económico y político.
Después de siglos de colonización y despojo territorial, las luchas indígenas para defender y proteger el agua y el territorio no sólo involucran el rechazo a las políticas del Estado nacional, sino que encarnan existencias y construyen proyectos políticos alternativos. Estos movimientos son experiencias emancipadoras de re-existencia colectiva en las que confluyen procesos de descolonización y despatriarcalización. Más allá de las infraestructuras extractivas y de los intentos de vaciar los territorios indígenas de personas, sentido y redes de relaciones, se levantan geografías liberadoras que imaginan otros futuros posibles.





